Luis Federico Leloir nació en París el 6 de septiembre de 1906. Fue un médico, farmacéutico y bioquímico, que recibió el Premio Nobel de Química en 1970. 

Sus padres viajaron desde Buenos Aires a París a mediados de 1906, cuando su madre se encontraba en avanzado estado de embarazo, debido a la enfermedad que aquejaba a su padre, quien debía ser operado en un centro médico francés. 

En esas circunstancias, el 6 de septiembre nació Luis Federico Leloir en la capital francesa. Su padre murió allí posteriormente, cuando él era aún muy pequeño. 

Al regresar a su país de origen, Argentina, en 1908, Leloir vivió junto a sus ocho hermanos en las extensas tierras pampeanas que sus antepasados habían comprado tras su inmigración desde España. 

Con apenas cuatro años, Leloir aprendió a leer solo, ayudado por los diarios que compraban sus familiares para mantenerse al tanto de los temas agropecuarios. 

Durante sus primeros años, se dedicaba a observar todos los fenómenos naturales con particular interés, y sus lecturas siempre se orientaban hacia temas relacionados con las ciencias naturales y biológicas. 

Sus estudios iniciales se repartieron entre la Escuela General San Martín, donde cursó libre el primer año, el Colegio Lacordaire, el Colegio del Salvador y el Beaumont College en Inglaterra. Su primera incursión universitaria terminó rápidamente cuando abandonó los estudios de arquitectura que había comenzado en el Instituto Politécnico de París. 

Se le atribuye la creación de la salsa golf en 1925, cuando experimentó mezclando cantidades iguales de mayonesa y ketchup, junto con un poco de coñac y salsa Tabasco. 

El aderezo fue bautizado así en honor al Mar del Plata Golf Club, lugar donde logró la combinación durante un almuerzo con amigos en el que se sirvieron mariscos. 

Ingresó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires para doctorarse en Medicina. Sus comienzos fueron difíciles, tanto que tuvo que rendir cuatro veces el examen de anatomía. Sin embargo, en 1932 consiguió diplomarse como médico e inició su actividad como residente en el Hospital de Clínicas José de San Martín y como médico interno del Hospital Ramos Mejía. 

Tras algunos conflictos internos y complicaciones en cuanto al trato que debía tener con sus pacientes, Leloir decidió dedicarse a la investigación de laboratorio.

En 1933 conoció a Bernardo Houssay, quien dirigió su tesis doctoral sobre las glándulas suprarrenales y el metabolismo de los hidratos de carbono. El encuentro fue casual, ya que Luis Leloir vivía a solo media cuadra de la casa de su prima, la escritora Victoria Ocampo, quien era cuñada del gastroenterólogo Carlos Bonorino Udaondo, médico y amigo de Houssay. 

Su tesis, completada en solo dos años, recibió el premio de la facultad al mejor trabajo doctoral. Junto a su maestro descubrió que su formación en ciencias tales como física, matemática y química era escasa, por lo que comenzó a asistir a clases de dichas especialidades en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, como alumno oyente.

En 1936 viajó a Inglaterra para iniciar sus estudios avanzados en la Universidad de Cambridge, bajo la supervisión de Frederick Gowlard Hopkins, quien había obtenido el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1929 por sus estudios sobre nutrición, tras descubrir que ciertas sustancias, hoy conocidas como vitaminas, eran fundamentales para mantener la buena salud. 

Sus estudios en el Laboratorio Bioquímico de Cambridge se centraron en la enzimología, específicamente en el efecto del cianuro y pirofosfato sobre la enzima succinato deshidrogenasa. A partir de este momento, Leloir se especializó en el metabolismo de los carbohidratos.   

Hacia 1943, Leloir dejó el cargo de investigador que tenía en la Universidad de Buenos Aires, en solidaridad con su mentor, Bernardo Houssay, quien había sido expulsado de la Facultad de Medicina de esa universidad por firmar una carta pública en oposición al régimen nazi de Alemania. 

En esa circunstancia, antes de partir hacia el exilio, Leloir se casó con Amelia Zuberbühler, con quien tuvo cuatro hijos, y se trasladó a los Estados Unidos, donde ocupó el cargo de investigador asociado en el Departamento de Farmacología de la Universidad de Washington en St. Louis, a cargo del matrimonio de Carl y Gerty, con quienes Houssay compartió el Nobel en 1947. 

También compartió investigaciones con el profesor D. E. Green en el Enzyme Research Laboratory del College of Physicians and Surgeons de Nueva York. 

En 1945, regresó a Argentina para trabajar en el Instituto dirigido por Bernardo Houssay, antecedente del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de la Fundación Campomar. 

Durante esos años, Leloir realizó con éxito experimentos que revelaron cuáles eran las rutas químicas involucradas en la síntesis de azúcares en levaduras, con equipos de muy bajo costo, debido a que carecía de recursos económicos. 

Antes de las investigaciones realizadas por Leloir, se creía que, para poder estudiar una célula, no se la podía disgregar del organismo que la albergaba. Mediante su trabajo, se demostró que dicha teoría era falsa. 

Desde 1947, formó un grupo de trabajo junto a Ranwel Caputto, Enrico Cabib, Raúl Trucco, Alejandro Paladini, Carlos Cardini y José Luis Reissig, con quienes investigó y descubrió por qué el riñón interviene en el desarrollo de la hipertensión arterial cuando este órgano está enfermo. 

Ese mismo año, su compañero de laboratorio, Ranwel Caputto, le planteó un problema que tenía en sus investigaciones sobre la glándula mamaria. Por ello, su equipo, al que se había incorporado el becario Alejandro Paladini, logró aislar, mediante una cromatografía, la sustancia nucleótido-azúcar llamada uridina difosfato glucosa y, por ende, comprender el proceso de almacenamiento de los carbohidratos y su transformación en energía de reserva. 

A principios de 1948, el equipo de Leloir identificó los nucleótidos - azúcares, compuestos que desempeñan un papel fundamental en el metabolismo y las rutas metabólicas de los hidratos de carbono, lo que convirtió al Instituto en un centro mundialmente reconocido. Inmediatamente después, Leloir recibió el Premio de la Sociedad Científica Argentina.

En 1957, con la muerte del empresario Campomar, el instituto quedó sin fondos y Leloir recibió propuestas de la Fundación Rockefeller y del Massachusetts General Hospital para emigrar a Estados Unidos, pero, como su maestro Houssay, prefirió quedarse y continuar trabajando en Argentina. 

Dada su importancia, el National Institutes of Healt y la Fundación Rockefeller decidieron subsidiar la investigación dirigida por Leloir, ya que el gobierno argentino no demostró interés en hacerlo. 

La ayuda por parte del Estado argentino vendría con la creación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), del cual Leloir fue parte de su directorio, con Houssay como presidente. En ese contexto Leloir expresó: “Gracias, en gran parte, a la obra del Consejo y al empuje de muchos jóvenes, la investigación bioquímica ha tenido considerable progreso en el país; sin embargo, es pequeño si se lo compara con el ocurrido en los países más avanzados”. 

Al año siguiente, firmó un acuerdo con el Decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, Dr. Rolando García, por el cual se creó el Instituto de Investigaciones Bioquímicas de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, y se nombró como profesores titulares a Leloir, Carlos Eugenio Cardini y Enrico Cabib. 

Esto contribuyó a que jóvenes universitarios argentinos se sintieran atraídos por la investigación científica, lo que repercutió en el crecimiento de la institución. También llegaron a ese centro investigadores y becarios procedentes de Estados Unidos, Japón, Inglaterra, Francia, España y varios países de América Latina. 

Para ese entonces, Leloir estaba llevando a cabo sus trabajos de laboratorio en conjunto con la docencia, como profesor externo de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, tarea que solo interrumpió para completar sus estudios en Cambridge y en el Enzyme Research Laboratory de Estados Unidos.

Su voluntad de investigación superó a las dificultades económicas enfrentadas por el Instituto y, con herramientas caseras, Leloir se dedicó a estudiar el proceso interno por el cual el hígado recibe glucosa y produce glucógeno, que se comporta como material de reserva energética en el organismo. Junto a Mauricio Muñoz, logró oxidar ácidos grasos con extractos de células hepáticas. 

 

En 1968 obtuvo el premio Benito Juárez, otorgado por el gobierno de México, el doctorado honoris causa de la Universidad Nacional de Córdoba y la membresía de la Pontificia Academia de las Ciencias de la Ciudad del Vaticano, por resolución de sus miembros. 

En 1970, fue galardonado con el Premio Nobel de Química, convirtiéndose en el primer iberoamericano en recibirlo. 

Este premio le fue otorgado por su investigación sobre los nucleótidos de azúcar y el papel que cumplen en la fabricación de los hidratos de carbono. Tras su hallazgo, se lograron entender en profundidad los pormenores de la enfermedad congénita galactosemia. 

Formó parte del equipo de investigaciones de Bernardo Houssay y, posteriormente, su equipo se dedicó al estudio de las glucoproteínas y determinó la causa de la galactosemia, una grave enfermedad que se manifiesta por la intolerancia a la leche. 

Las transformaciones bioquímicas de la lactosa en sus propios componentes son conocidas en el mundo científico como la “Ruta de Leloir”. 

Donó los ochenta mil dólares del premio Nobel al Instituto Leloir para continuar su labor de investigación.

La química Andrea Zorreguieta, única mujer de su laboratorio, fue su última tesista y, desde 2017, está a cargo de la dirección ejecutiva de la Fundación del Instituto Leloir. 

Leloir falleció en Buenos Aires el 2 de diciembre de 1987, a los 81 años, tras un ataque al corazón, poco después de llegar del laboratorio a su casa.

Fue enterrado en el Cementerio de La Recoleta de la ciudad de Buenos Aires.

El día del sepelio se declaró luto nacional en el país. 

Premios y distinciones

  • 1943    Tercer Premio Nacional de Ciencias.
  • 1958    T. Ducett Jones Memorial Award.
  • 1965    Premio Fundación Bunge y Born.
  • 1966    Gairdenr Foundation, Canadá.
  • 1967    Premio Louise Gross Horwitz, Universidad de Columbia.
  • 1968    Premio Benito Juárez.
  • 1968    Doctor honoris causa de la Universidad Nacional de Córdoba. 
  • 1968    Premio Dr. Juan J. J. Kyle, de la Asociación Química Argentina.
  • 1969    Nombrado miembro honorario de la Biochemical Society de Inglaterra.
  • 1970    Premio Nobel de Química. 
  • 1971    Orden de Andrés Bello, en Venezuela.
  • 1976    Orden Bernardo O´Higgins, en el grado de Gran Cruz, en Chile.
  • 1982    Premio Legión de Honor, otorgado   por el gobierno francés.
  • 1983    Premio Konex de Brillante a la Ciencia y Tecnología.
  • 1984    Ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires. 

Trabajos publicados

  • "Suprarrenales y metabolismo de los hidratos de carbono", 1934.
  • "Farmacología de la hipertensina", 1940.
  • "Hipertensión arterial nefrógena", 1943.
  • "Perspectives in Biology", 1963.
  • "Renal Hypertension", 1964.
  • "In Vitro Synthesis of Particulate Glycogen", 1965.
  • "Properties of Synthetic and Native Liver Glycogen", 1967.
  • "Faraway and Long Ago", 1983.
  • "Lipid-bonded Saccharides containing glucose and galactose in agrobacterium tumefaciens", 1984.
  • "An Intermediate in Cyclic 1-2 Glucan Biosynthesis", 1985.
  • "Structural correspondence between an oligosaccharide bound to a lipid with the repeating unit of the Rhizobium meliloti" (M. E. Tolmasky, R. J. Staneloni, y L. F. Leloir), Anales de la Asociación Química Argentina, 1982, 70, 833-842. 
  • "N-glycosylation of the proteins" (M. E. Tolmasky, H. K. Takahashi, R. J. Staneloni y L. F. Leloir), Anales de la Asociación Química Argentina, 1982, 70, 405-411.
  • "Transfer of oligosaccharide to protein from a lipid intermediate in plants" (R. J. Staneloni, M. E. Tolmasky, C. Petriella, y L. F. Leloir), Plant Physiology, 1981, 68, 1175-1179.
  • "Presence in a plant of a compound similar to the dolichyl diphosphate oligosaccharide of animal tissue" (R. J. Staneloni, M. E. Tolmasky, C. Petriella, R. A. Ugalde y L. F. Leloir), Biochemical Journal, 1980, 191, 257-260.
  • "Lipid bound sugars in Rhizobium meliloti" (M. E. Tolmasky, R. J. Staneloni, R. A. Ugalde, y L. F. Leloir), Archives of Biochemistry and Biophysics, 1980, 203, 358-364.