Florence Nightingale nació el 12 de mayo de 1820, en el seno de una familia británica de clase alta en Villa Colombaia, en Florencia, Italia, que por entonces era la capital del Gran Ducado de Toscana.

Fue una enfermera y escritora británica, considerada la precursora de la enfermería profesional moderna y creadora del primer modelo conceptual de enfermería. 

También se destacó como una de las pioneras en la aplicación de las matemáticas a la epidemiología y a la estadística sanitaria. Fue la primera mujer admitida en la Royal Statistical Society del Reino Unido y miembro honorario de la American Statistical Association. 

Sentó las bases de la profesionalización de la enfermería con la creación, en 1860, de la Escuela de Enfermería del hospital St Thomas de Londres, considerada la primera escuela laica de enfermería del mundo.

Su labor inspiró a Henri Dunant, fundador de la Cruz Roja, y contribuyó al desarrollo de las propuestas humanitarias que posteriormente fueron adoptadas por la convención de Ginebra.   

Florence Nightingale profesaba la fe anglicana e, inspirada por lo que interpretó como una llamada de Dios, anunció en febrero de 1837, mientras se encontraba en Embley Park, su decisión de dedicarse a la enfermería. A partir de 1844 comenzó a prepararse formalmente para ejercer esa profesión. 

Esta decisión constituyó un desafío a las convenciones sociales de la época, que destinaban a la mujer al papel de esposa y madre. Tras muchos sacrificios y la firme oposición de su familia, especialmente de su madre y de su hermana, logró formarse como enfermera. 

Richard Monckton Milnes, político y poeta británico, quien sería uno de sus más firmes apoyos políticos e intelectuales, llegó a proponerle matrimonio. Sin embargo, Florence Nightingale rechazó su propuesta, convencida de que el matrimonio interferiría con su decisión de consagrarse a la enfermería. También mantuvo una estrecha relación con Benjamín Jowett, de quien se presume que igualmente le propuso matrimonio. 

En 1847, durante una estancia en Roma, conoció a Sidney Herbert, un joven político que se encontraba allí de luna de miel y con quien inició una amistad decisiva para sus futuros proyectos, gracias al apoyo que este le brindaría años más tarde desde la Secretaría de Guerra. 

Continuó sus viajes junto a Charles y Selina Bracebridge por Grecia y Egipto. Sus escritos sobre Egipto constituyen un valioso testimonio de su proceso de formación, de sus cualidades literarias y de su filosofía de vida. 

En Tebas escribió que había sido «llamada por Dios» y, una semana después, cerca de El Cairo, anotó en su diario: “Dios me llamó por la mañana y me preguntó si haría el bien en su nombre, sin buscar reputación”.

En 1850, visitó la comunidad religiosa de Kaiserwerth, en Alemania, donde observó el trabajo del pastor Theodor Fliedner y de sus asistentes en la atención de enfermos y personas marginadas. Posteriormente, destacó esa experiencia como un hito decisivo en su vida y, en 1851, publicó de forma anónima su primer trabajo: “La Institución de Kaiserswerth del Rin para el Entrenamiento Práctico de Diaconisas “.

En esa institución recibió cuatro meses de formación en enfermería y atención hospitalaria, que constituyeron la base de su trayectoria posterior. 

El 22 de agosto de 1853 asumió el cargo de superintendente del Instituto para el Cuidado de Señoras Enfermas, puesto que desempeñó hasta octubre de 1854. 

Su padre le proporcionaba un ingreso anual de 500 libras, una suma considerable para la época, lo que le permitió llevar una vida confortable y continuar su formación y actividad profesional. Alcanzó fama internacional por su labor pionera en la atención de los heridos durante la Guerra de Crimea, período en el que fue conocida como “la dama de la lámpara” debido a su costumbre de realizar rondas nocturnas con una lámpara para atender a los pacientes.

En 1883, la reina Victoria le concedió la Real Cruz Roja. En 1907 se convirtió en la primera mujer en recibir la Orden del Mérito del Reino Unido y, en 1908, recibió Las llaves de Ciudad de Londres. 

El Juramento de Nightingale, pronunciado tradicionalmente por los enfermeros al graduarse, fue creado en su honor en 1893.
Asimismo, el Día Internacional de la Enfermería se celebra cada 12 de mayo, fecha de su nacimiento.

Como ya se ha señalado, su contribución más trascendente tuvo lugar durante la guerra de Crimea, que se convirtió en el eje central de su labor tras conocerse en Gran Bretaña los informes sobre las terribles condiciones en que se encontraban los soldados heridos. 

Sidney Hebert, al frente de la Secretaría de Guerra en el gobierno de lord Aberdeen y conocedor de la grave situación sanitaria del ejército, facilitó el traslado de Nightingale y de un grupo de enfermeras a la zona de conflicto. Así, el 21 de octubre de 1854, ella y un equipo de 38 enfermeras voluntarias, al que había preparado personalmente y que incluía a su tía Mai Smith, partieron hacia el imperio otomano. 

Fueron trasladadas a la principal base de operaciones británica, ubicada en el cuartel de Selimiye, en Scutari (actual distrito de Üsküdar, Estambul), donde arribaron a comienzos de noviembre de 1854. 

Allí comprobaron que los soldados heridos recibían una atención claramente inadecuada por parte de un equipo médico desbordado por la cantidad de pacientes, mientras que gran parte de la oficialidad permanecía indiferente ante esta situación. Los suministros médicos eran escasos, las condiciones de higiene eran deplorables, las infecciones eran frecuentes y, en muchos casos, mortales. Además, no se disponía del equipamiento necesario para preparar los alimentos destinados a los pacientes. 

En pleno conflicto, The Times, en su edición del jueves 8 de febrero de 1855, publicó el siguiente comentario sobre Florence Nightingale: decía:
“Sin exageración alguna, es un «ángel guardián» en estos hospitales, y mientras su grácil figura se desliza silenciosamente por los corredores, el rostro del desdichado se ilumina con gratitud al verla. Cuando todos los oficiales médicos se han retirado y el silencio y la oscuridad descienden sobre tantos postrados dolientes, puede observársela sola, con una pequeña lámpara en la mano, realizando sus solitarias rondas”.

A pesar de los esfuerzos realizados por Nightingale, la mortalidad no disminuyó durante los primeros meses de su labor. Por el contrario, continuó aumentando debido a las deficientes condiciones sanitarias, la propagación de enfermedades infecciosas y las consecuencias del conflicto. Como resultado, el hospital registró una de las tasas de mortalidad más elevadas de la región. 

Durante su primer verano en Scutari, fallecieron 4077 soldados. En ese período murieron diez veces más militares por enfermedades como el tifus, la fiebre tifoidea, el cólera y la disentería que por las heridas sufridas en el campo de batalla. 

Las condiciones del hospital de las Barracas eran extremadamente perjudiciales para los pacientes debido al hacinamiento, a las deficiencias del sistema de desagües, a la falta de ventilación y a las precarias condiciones de higiene. 

A su regreso a Londres, comenzó a reunir pruebas para la Comisión Real sobre la Salud del Ejército, con el propósito de demostrar que la mayoría de los soldados fallecía como consecuencia de las deplorables condiciones de vida existentes en el hospital. 

Conocida esa situación, el gobierno británico envió una Comisión Sanitaria a Scutari en marzo de 1855, casi seis meses después de la llegada de Florence Nightingale. La comisión llevó a cabo la limpieza de los desagües y focos de contaminación, además de mejorar la ventilación de las instalaciones. A partir de estas medidas, la tasa de mortalidad descendió rápidamente.

Esta experiencia influyó de manera decisiva en su trayectoria posterior y la llevó a promover la importancia de mejorar las condiciones sanitarias de los hospitales. Como consecuencia, contribuyó a reducir la mortalidad en el ejército durante tiempos de paz e impulsó el diseño sanitario moderno de los hospitales. 

Tras el fin de la Guerra de Crimea, Florence Nightingale comenzó a ser conocida como “la dama de la lámpara”, sobrenombre que se popularizó a partir del poema Santa Filomena, de Henry Wadsworth Longfellow, publicado en 1857. 

El 29 de noviembre de 1855, mientras aún permanecía en Crimea, se celebró una asamblea pública con el propósito de reunir fondos para rendirle homenaje y ofrecerle un reconocimiento por su labor durante la guerra. 

La convocatoria tuvo tal repercusión que se decidió crear el Fondo Nightingale para la formación de enfermeras, con Sidney Herbert como secretario honorario y el duque de Cambridge como presidente. 

En 1859, Nightingale disponía, gracias a este fondo, de 45.000 libras, suma con la que inauguró, el 9 de julio de 1860, la Escuela de Entrenamiento Nightingale, en el hospital St Thomas de Londres. En la actualidad, esta institución se denomina Escuela Florence Nightingale de Enfermería y Partería (Florence Nightingale Faculty of Nursing, Midwifery & Palliative Care) y forma parte del King´s College London.

Las primeras enfermeras formadas en esta escuela comenzaron a trabajar el 16 de mayo de 1865 en la Enfermería, Liverpool Workhouse Infirmary.

También se reunieron fondos para el Hospital Real de Buckinghamshire, en Aylesbury, cercano al hogar familiar de Florence Nightingale. Esto permitió ampliar la atención a un mayor número de pacientes al mantener bajos los costos de admisión. 

El diseño del edificio estuvo fuertemente influido por las recomendaciones de Nightingale, convirtiéndose en el primer hospital civil en incorporar sus principios sobre la importancia de la ventilación, amplitud de las escaleras, distribución de los espacios y disposición del mobiliario hospitalario.

Su hermana, Frances Parthenope, colocó la piedra fundacional del edificio, mientras que su cuñado, sir Harry Verney, fue uno de los principales impulsores y autoridad de la institución. 

En 1859 publicó Notas sobre Enfermería: qué es y qué no es (Notes on Nursing: What It Is, and what It Is Not), una obra breve que sirvió de base para el programa de estudios de la Escuela Nightingale y de otras instituciones de enfermería que adoptaron su modelo. Aunque fue escrita como una guía para quienes brindaban cuidados de enfermería en el hogar, terminó convirtiéndose en una referencia fundamental para la formación profesional de enfermeras.

En el prefacio de la obra afirmó:

Nightingale dedicó el resto de su vida a promover el establecimiento y el desarrollo de la enfermería como profesión, así como organizarla sobre las bases de la enfermería moderna. 

En la introducción a la edición inglesa de 1974, Joan Quixley, de la Escuela de Enfermería Nightingale, destacó:
“El libro, fue el primero de su tipo en ser escrito. Apareció en una época en la que las más simples reglas de la salud recién comenzaban a conocerse, cuando su temática era de vital importancia para el bienestar y la recuperación de los pacientes, cuando los hospitales estaban plagados de infecciones y cuando las enfermeras aún eran consideradas personas ignorantes, sin educación alguna. Este libro tiene, inevitablemente, su lugar en la historia de la enfermería, pues fue escrito por la fundadora de la enfermería moderna”. 

Además de Notas sobre Enfermería, entre sus obras más destacadas figuran Notas sobre Hospitales (Notes on Hospitals), dedicada a la relación entre las condiciones sanitarias y el diseño de las instalaciones hospitalarias; y Notas sobre cuestiones que afectan la salud, la eficiencia y la administración Hospitalaria del Ejército británico, centrada en la organización y el funcionamiento de los servicios sanitarios militares. 

Según Mark Bostridge, uno de los principales biógrafos de Florence Nightingale, uno de sus mayores logros fue la introducción, a partir de 1860, de enfermeras formadas para brindar cuidados domiciliarios en Inglaterra y en Irlanda. Esta iniciativa permitió que las personas de escasos recursos pudieran recibir atención de personal capacitado, en lugar de depender de cuidadores bien intencionados, pero sin la formación necesaria. Esta innovación es considerada un antecedente del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, creado varias décadas después de su fallecimiento. 

Con frecuencia se ha afirmado que Nightingale murió rechazando la teoría microbiana de la enfermedad o teoría de los gérmenes. Sin embargo, Mark Bostridge se fue a la tumba rechazando la teoría microbiana de la enfermedad o teoría de los gérmenes, pero, Mark Bostridge cuestiona esa interpretación y sostiene que, en realidad, Nightingale se oponía a una concepción contagionista que atribuía la transmisión de las enfermedades exclusivamente al contacto físico directo. 

Antes de los experimentos de Louis Pasteur y de Joseph Lister, a mediados de la década de 1860, difícilmente alguien podía considerar seriamente la teoría de los gérmenes e, incluso, muchos médicos no estaban convencidos de ella. 

Bostridge señaló que, a comienzos de la década de 1880, Nightingale escribió un artículo para un libro de texto en el cual abogaba por la adopción de estrictas precauciones para eliminar los gérmenes. El trabajo previo de Nightingale sirvió como inspiración para las enfermeras que actuaron en la Guerra de Secesión de los Estados Unidos. 

El gobierno de la Unión solicitó el consejo de Nightingale para la organización de la sanidad militar. A pesar de que sus ideas se toparon con el rechazo de la oficialidad, igualmente inspiraron al cuerpo de voluntarios de la Comisión Sanitaria de los Estados Unidos.

En la década de 1870, amadrinó a Linda Richards, conocida como la primera enfermera entrenada de América, y la capacitó para retornar a los Estados Unidos con el entrenamiento adecuado y el conocimiento necesario para establecer escuelas de enfermería de alta calidad. Linda Richards se convertiría en una gran pionera de la enfermería en Estados Unidos y en Japón. 

Alrededor de 1882, las enfermeras de Nightingale gozaban de una creciente e influyente presencia en el desarrollo de la incipiente profesión de enfermería. Algunas se convirtieron en matronas de hospitales de vanguardia en toda Gran Bretaña y Australia. 

A partir de 1857, Florence Nightingale comenzó a padecer depresión e intermitentes postraciones en cama. La mencionada biografía de Bostridge citó la brucelosis y la espondilitis como las causas de sus padecimientos. Una explicación alternativa para su depresión plantea que, después de la guerra, descubrió que había estado equivocada respecto a las razones del alto índice de mortalidad; sin embargo, no hay evidencia documental que respalde esta teoría. 

En la actualidad, se conmemora, en el aniversario de su nacimiento, el Día Internacional de Concienciación de las Enfermedades Neurológicas e Inmunológicas Crónicas, debido a que se considera que los síntomas de su enfermedad coinciden con un trastorno neurológico. 

A pesar de sus dolencias, permaneció notablemente productiva en el área de la reforma social. Durante sus años de postración en cama, también realizó trabajos pioneros en el campo de la planificación hospitalaria, y su labor se propagó rápidamente a través de Gran Bretaña y del resto del mundo.

Si bien su trabajo tuvo como consecuencia la mejora de la situación social de la mujer, ella prefería la amistad con hombres influyentes. A menudo, se refería a sí misma en términos masculinos.

Entabló varias importantes amistades con mujeres. Mantuvo una prolongada correspondencia con una monja irlandesa, la hermana Mary Clare Moore, con quien había trabajado en Crimea. Su más querida confidente fue Mary Clarke, una mujer británica que conoció en 1837 y con quien mantuvo contacto durante toda su vida. 

El 13 de agosto de 1910, a los 90 años, falleció mientras dormía en su habitación. La oferta de sepultura en la Abadía de Westminster fue rechazada por sus familiares, y fue sepultada en el cementerio de la Iglesia de St. Margaret, en East Wellow, Hampshire. 

Contribuciones

El primer programa oficial de entrenamiento de enfermeras, la Escuela Nightingale para enfermeras, fue inaugurado en 1860. La misión de la escuela era formar enfermeras para trabajar en hospitales, asistir a los menos pudientes y enseñar. Se pretendía que las estudiantes estuvieran capacitadas para cuidar a los enfermos en sus domicilios, un enfoque que aún hoy se considera avanzado. 

La más duradera contribución de Florence Nightingale fue su rol en la creación de la enfermería moderna como profesión. Ella estableció los parámetros de compasión, dedicación al cuidado del paciente, diligencia y cuidado en la administración hospitalaria.

Como contribución en estadísticas y a la reforma sanitaria, Nightingale, debido a sus aptitudes para las matemáticas demostradas desde sus primeros años, llegó a convertirse en una pionera en el uso de representaciones visuales de la información, mediante gráficos estadísticos. 

 

Utilizó el gráfico circular, cuyo primer desarrollo se debió a William Playfair en 1801, que representaba, en ese momento, una forma novedosa de presentar datos. De hecho, ha sido descrita como «una verdadera pionera en la representación gráfica de datos estadísticos» y se le atribuye el desarrollo de una forma de gráfico circular, hoy conocida como diagrama de área polar o como diagrama de la rosa de Nightingale, equivalente a un moderno histograma circular, con el fin de ilustrar las causas de la mortalidad de los soldados en el hospital militar que dirigía. 

 

Hizo uso intensivo de este tipo de gráficos en sus informes ante los miembros del Parlamento británico y ante otros funcionarios, con el propósito de demostrar la magnitud del desastre sanitario en la sanidad del ejército durante la guerra de Crimea y de facilitar la comprensión de los hechos a quienes pudiesen tener dificultades en la comprensión de reportes estadísticos tradicionales. 

En sus últimos años realizó un exhaustivo informe estadístico acerca de las condiciones sanitarias en las zonas rurales de la India y lideró la introducción de mejoras en la atención médica y en el servicio de salud pública en ese país. 

En 1858 y 1859 presionó exitosamente para lograr el establecimiento de una Comisión Real destinada a abordar la situación de la India. Dos años después redactó un informe para la comisión, en el que completó su propio estudio de 1863. Después de 10 años de reformas sanitarias, en 1873, Nightingale informó que la mortalidad entre los soldados en la India disminuyó de 69 a 19 por mil. 

En 1859, Nightingale fue elegida como la primera mujer miembro de la Royal Statistical Society y, más tarde, sería elegida como miembro honorario de la American Statistical Association. 

Tuvo una influencia decisiva en la creación de la Cruz Roja Británica en 1870 y fue miembro de su comité de damas, donde se interesó por las actividades del movimiento hasta su fallecimiento. 

Henri Dunant, fundador de la Cruz Roja, manifestó en una visita a Londres en 1872: “A pesar de que soy conocido como el fundador de la Cruz Roja y el promotor de la Convención de Ginebra, es a una dama a quien todo el honor de esa convención le es debido. Lo que me inspiró a viajar a Italia durante la guerra de 1859 fue el trabajo de Miss Florence Nightingale en Crimea”. 

Literatura y feminismo

Los logros de Nightingale resultan más admirables cuando se los considera en el contexto de las restricciones sociales que sufrían las mujeres en la Inglaterra victoriana. En aquellos días, las mujeres de la clase social de Nightingale ni asistían a las universidades ni aspiraban a desarrollar carreras profesionales; su propósito en la vida era casarse y criar sus hijos. 

 

Su padre, William Edward, consideraba que las mujeres debían recibir educación, contrariamente al criterio de la sociedad inglesa. por ello, él personalmente le enseñó a Florence italiano, latín, griego, filosofía, historia y, lo que resultaba más inusual para las mujeres de esa época: literatura y matemáticas.

Además de su contribución en el campo de la enfermería y de las matemáticas, la obra de Nightingale también se constituyó en un importante eslabón en el estudio del feminismo inglés. A fines de la primera mitad del siglo XIX, luchó por su autodeterminación y en contra de las expectativas familiares de contraer un matrimonio de conveniencia con algún miembro de la clase alta. Poco tiempo después, se dirigió a Kaiserswerth, para recibir entrenamiento en el Instituto para Diaconisas. 

En 1860 expuso su pensamiento en una edición privada de Suggestions for Thought to Searchers after Religious Truth, una obra de 829 páginas, publicada en tres volúmenes. En 2008, la Wilfrid Lauruer University, en Canadá, publicó esta obra en el volumen 11 de un proyecto de 16 volúmenes que reúne la obra completa de Nightingale. El más conocido de estos ensayos, Cassandra, fue publicado en 1928 por Ray Strachey, quien lo incluyó en La Causa, una historia del movimiento feminista.

En su obra Cassandra, Nightingale condenó la sobrefeminización de las mujeres, que las deja al borde de la invalidez social. Rechazó una vida apacible comodidad y, a cambio, eligió la dedicación al servicio social. 

Permaneció dentro de la iglesia de Inglaterra durante toda su vida, aunque manteniendo puntos de vista no convencionales. Suggestions for Thought es también una obra teológica suya, en la cual, desarrolla sus ideas heterodoxas, cuestionando la divinidad de un Dios que condena al infierno a las almas, y mostró además simpatía hacia la idea de una reconciliación universal. 

Legado y memoria

La Campaña en Favor de la Declaración Florence Nightingale, impulsada a través de la Iniciativa “Nightingale para un Mundo Saludable”, promueve la toma de conciencia mundial sobrelos principios que motivaron el trabajo de Nightingale, tales como:

  • La priorización, a nivel social, de los temas sanitarios y de la medicina preventiva.
  • La formación y apoyo a enfermeras y demás trabajadores de la salud.
  • El acceso a una nutrición equilibrada, a fuentes de agua potable, a una atención médica digna y a las medicamentos. 

Varias fundaciones llevan su nombre. Entre ellas, la Nightingale Research Foundation de Canadá, dedicada al estudio y tratamiento del síndrome de la fatiga crónica, 

En 1912, el Comité Internacional de la Cruz Roja instituyó la Medalla Florence Nightingale, un reconocimiento entregado cada dos años a enfermeros o auxiliares de enfermería por servicios destacados.

El Museo Florence Nightingale se encuentra en el Hospital Saint Thomas de Londres, donde aún funciona la primera escuela de enfermería fundada por Nightingale. 

Otro museo dedicado a su memoria se encuentra en la residencia familiar de su hermana, Clayton House, actual propiedad del National Trust, y en Estambul, la torre más al norte de las Barracas de Selimiye es ahora un museo en su honor. Cuatro hospitales de esa ciudad, entre ellos el hospital privado más grande de Turquía, llevan su nombre. 

Una placa de bronce, adosada al pedestal del Monumento Conmemorativo a la Guerra de Crimea, en el cementerio
Haydarpaşa de Estambul, fue develada el “Día del Imperio” en 1954 para celebrar el centésimo aniversario del servicio de enfermería en la región, con la inscripción: 

“A Florence Nightingale, cuyo trabajo cerca de este cementerio un siglo atrás trajo alivio al sufrimiento humano y sentó las bases de la enfermería como profesión”.

En la Comunión Anglicana se la conmemora con un día festivo en su año litúrgico. Varias iglesias luteranas también la conmemoran los días 13 de agosto, junto con Clara Maass, como “Renovadoras de la sociedad”. Asimismo, su nombre figura entre las celebraciones del Calendario de Santos Luteranos.

En Anápolis, Brasil, hay una escuela de enfermería que lleva el nombre de Florence Nightingale.