Marie Joseph Auguste Carrel-Billiard, adquirió fama internacional en el ámbito científico como Alexis Carrel. Nació en Sainte-Foy-lès-Lyon, en el departamento de Ródano, Francia, el 28 de junio de 1873. 

Sus ancestros se habían desempeñado en cargos significativos al servicio de Lyon, en los tres siglos anteriores. Su familia era moderadamente solvente. Su padre, Alexis Carrel Billiard, era un fabricante de telas que se casó con Anne-Marie Ricard. 

Alexis Carrel fue el primer hijo del matrimonio bautizado con el nombre de Marie Joseph Auguste. Al fallecer su padre, tenía solo cinco años. Cuando legalmente pudo, cambió su nombre por Alexis, en su honor.

A la edad de 17 años, se graduó en el colegio St. Joseph, en Lyon, y debió elegir una carrera universitaria. Casi sin vacilar, decidió entrar en la Universidad de Lyon.

En 1889, obtuvo la Licenciatura en Letras y, en 1890, la de Cirugía. Completó los cursos y las prácticas y, en tres años, aprobó los exámenes finales, habiendo sido aceptado ocupando el segundo lugar entre 57 postulantes como médico externo, el 27 de octubre de 1893, en el Hospital de la Cruz Roja y en el Hospital Antiquaille, cargo en el que se desenvolvió durante dos años.

Posteriormente, realizó el servicio militar durante un año como auxiliar médico en la unidad de tropas de montaña Chasseurs Alpins, para, finalmente, desarrollar un internado de cinco años en distintos hospitales de Lyon, actuando principalmente en el Hotel Dieu. 

El presidente de Francia, Marie Francois Sadi Carnot, fue asesinado por un anarquista italiano en Lyon, en junio de 1894. El cuchillo del anarquista había cortado una arteria de primer orden, por lo que el presidente murió luego de menos de dos días de agonía, sin que los mejores cirujanos pudieran evitar el fatal desenlace. 

En esos tiempos, la sutura de un vaso sanguíneo grande todavía era un tema sin solución segura. Este episodio dejó una profunda impresión en el joven Carrel, quien decidió estudiar la forma de resolver este problema. 

Él insistía en que la vida de Carnot podría haberse salvado si los cirujanos hubiesen sabido cómo suturar vasos, de la misma forma que se suturaban otros tejidos. A partir de entonces, se dedicó a practicar cirugía vascular experimental, especializándose en dicha disciplina y, en 1900, Carrel obtuvo el título de doctor en medicina. 

Debido a un hecho que se comentará más adelante, Carrel emigró de París a Canadá y, a poco de llegar, aceptó un puesto en la Universidad de Chicago. Allí, colaboró con el médico estadounidense Charles Claude Guthrie en trabajos sobre sutura vascular y trasplante de vasos sanguíneos y órganos. 

En 1906, se unió al recién formado Instituto Rockefeller de Investigación Médica en Nueva York, donde pasó el resto de su carrera. Allí realizó un trabajo importante en cultivos de tejidos con el patólogo Montrose Thomas Burrows. 

Durante la Primera Guerra Mundial, iniciada en 1914, Carrel sirvió como mayor en el cuerpo médico del ejército francés. Durante este tiempo, desarrolló el popular método desinfectante Dakin-Carrel para tratar heridas. 

En la década de 1930, Carrel y Charles Lindbergh se hicieron amigos no solo por los años que trabajaron juntos, sino también porque compartían puntos de vista personales, políticos y sociales. Esta relación se inició cuando Lindbergh buscó a Carrel para saber si el corazón de su cuñada, dañado por la fiebre reumática, podía repararse. 

Cuando Lindbergh vio la rudeza de la maquinaria de Carrel, se ofreció a construir un nuevo equipo para el científico. Finalmente construyeron la primera bomba de perfusión, un invento fundamental para el desarrollo del trasplante de órganos y la cirugía a corazón abierto. 

Lindbergh consideraba a Carrel su amigo más cercano y dijo que preservaría y promovería los ideales de Carrel después de su muerte. 

Durante gran parte de su vida, Carrel y su esposa pasaban los veranos en la isla Saint-Gildas, de la que eran propietarios. Después de que él y Lindbergh se hicieran amigos íntimos, Carrel lo convenció de que también comprara una isla vecina, la isla Illiec, donde los Lindbergh residieron a menudo a fines de la década de 1930. 

En 1939, Carrel regresó a Francia y aceptó un puesto en el Ministerio de Salud francés. Debido a su proximidad con el Parti Populaire Francais de Jacques Doriot, durante su participación en la implementación de políticas eugenésicas durante la Francia de Vichy, fue acusado de colaboración, pero murió antes del juicio. 

En ese mismo año (1939), aunque Carrel era escéptico respecto de reunirse con un sacerdote, se reunió con el monje trapense Alexis Presse, quien terminó teniendo una profunda influencia en el resto de la vida de Carrel. 

En 1942, dijo: "Creo en la existencia de Dios, en la inmortalidad del alma, en la revelación y en todo lo que enseña la Iglesia Católica" y convocó a Presse para que administrara los sacramentos católicos en su lecho de muerte el 5 de noviembre de 1944.

Desarrollo científico

En lo que respecta a su contribución a las ciencias médicas, puede decirse que Alexis Carrel fue un biólogo, médico, investigador científico eugenista y escritor francés.  

En 1902, ya médico y asistente en el Departamento de Anatomía, publicó un trabajo en la revista científica Lyon Medical. Ese trabajo científico hizo historia, iniciando la época más destacada de su carrera y catapultándolo a la fama una década después.

Durante un viaje en tren que lo llevaba a Lourdes, Carrel conoció a Marie Bailly, una joven afectada de peritonitis tuberculosa, en último estadio. En Lourdes, fue testigo calificado de la curación inexplicable de Marie Bailly.

Este acontecimiento fue una experiencia transformadora, que lo llevó de ser un escéptico de las visiones y milagros reportados en Lourdes a un creyente en curas espirituales. 

En este caso, Carrel, aunque desconcertado y atónito, informó de forma precisa sus observaciones a la comunidad médica en Lyon. Situación que produjo que fuera atacado por el clero debido a que, en sus expresiones, lo consideró demasiado escéptico, y por sus propios colegas médicos, que lo consideraron demasiado crédulo y místico. 

Ante estas circunstancias, sus creencias llegaron a ser un obstáculo para su carrera y reputación en la medicina académica en Francia, dando como resultado que abandonara Francia para ir a Canadá, como se indicó anteriormente. 

Es de destacar que la experiencia espiritual que sacudió a Carrel fue descrita por él de manera novelada en un manuscrito titulado: Le voyage de Lourdes, suivi de fragments de journal et de méditations, el cual se publicó en 1948, cuatro años después de su muerte. Los hechos precisos se encuentran disponibles en el Dossier 54 y se conocieron como el Caso Bailly.

Entre 1901 y 1910, realizando experimentos con animales, Carrel efectuó todas las acciones y desarrolló todas las técnicas conocidas hoy en cirugía vascular.       

En 1912, Alexis Carrel fue laureado con el premio Nobel, en reconocimiento a su trabajo sobre la sutura vascular y el trasplante de vasos sanguíneos y órganos, y Julius H. Comroe, profesor emérito del Instituto de Investigación Cardiovascular de la Universidad de California, en San Francisco, escribió:   

“Carrel ganó el Premio Nobel en Fisiología o Medicina en 1912, y no lo ganó por alguna investigación oscura y esotérica, sino en reconocimiento a su trabajo acerca de la sutura vascular y del trasplante de vasos sanguíneos y de órganos”. 

Carrel también fue conocido por su papel destacado en la aplicación de políticas de eugenesia en la Francia de Vichy, habiendo mostrado desde un principio un gran interés por la posibilidad de reconstruir arterias, trabajo que comenzó a desarrollar en animales.

Durante su permanencia en Canadá, luego de los acontecimientos sucedidos en 1902, por el caso Bailly ya comentado, a principios de julio de 1904 presentó un documento en Montreal sobre la anastomosis vascular, para el II Congreso de Medicina de la lengua francesa de América del Norte. 

En la audiencia, se encontraba el doctor Carl Beck, un reconocido cirujano de Chicago que estaba convencido de que Carrel debía pertenecer a esa ciudad. En noviembre de ese año, le ofrecieron a Carrel dos posiciones: una en la Universidad de Illinois, con Beck, y otra en el Departamento de Fisiología de la Universidad de Chicago. 

Aceptó la segunda opción, probablemente porque G. N. Stewart, un fisiólogo cardiovascular de renombre, era director de ese Departamento. Por ese entonces, Carrel estaba interesado en experiencias realizadas por el cirujano estadounidense Rudolph Matas sobre el tratamiento de aneurismas. Así, Carrel emigró a los Estados Unidos en noviembre de 1904. 

Sus trabajos continuaron en la Universidad de Chicago y en el Instituto Rockefeller de Nueva York, en donde permaneció hasta 1938, año en que regresó a Europa. 

Las investigaciones de Carrel se refirieron fundamentalmente a la cirugía experimental y al trasplante de tejidos y órganos. Hasta ese momento, las estructuras vasculares se suturaban utilizando metales preciosos. 

Carrel ideó un nuevo sistema de sutura que evitaba unir directamente los bordes vasculares. Para ello, realizaba cortes en los extremos de los vasos y les daba vuelta. A continuación, utilizaba material parafinado en la sutura. 

Con este método conseguía evitar las hemorragias posoperatorias y la formación de coágulos sanguíneos. Con la sutura de los extremos hacia fuera o revertidos, conseguía que en el interior no quedaran hilos sueltos que favorecieran la formación posterior de trombos.

Carrel y Guthrie fueron los primeros en observar que, cuando una vena se usaba para reemplazar un segmento arterial en el mismo individuo, la vena asumía características de arteria, en tanto que, cuando una arteria sustituía a una vena, la pared arterial adelgazaba y asumía las características de una vena. 

En 1910, describió en un artículo todos sus avances realizados con este nuevo sistema de sutura vascular. Con su técnica, Carrel consiguió unir vasos sanguíneos de apenas un milímetro de diámetro. Alentado por sus hallazgos, dedicó sus investigaciones a los trasplantes vasculares: tomando una porción de un vaso, consiguió utilizarla en cualquier otro lugar del propio paciente. 

Entre los aportes de Carrel a la cirugía, se encuentran los autotrasplantes en animales, con los que obtuvo éxito, aunque se produjeron rechazos en los llamados homotrasplantes de órganos de individuos distintos pertenecientes a la misma especie. 

Se destacan también los trasplantes de orejas, glándula tiroides, riñón y bazo, así, como sus logros en la conservación de los vasos sanguíneos para trasplantar que evitasen la espera de un posible donante. Para ello, utilizó el almacenamiento en frío. 

Si bien Christiaan Barnard fue el primero en trasplantar el corazón de un ser humano a otro, a fines de 1967, Carrel y Guthrie lo habían hecho en un perro ya en 1905. Y Carrel describió trasplantes de pulmones y de corazón en 1907. 

Durante la Primera Guerra Mundial, ideó, junto con el químico británico Henry Dakin, una solución antiséptica denominada “Solución Dakin-Carrel“, la que se utiliza actualmente para limpiar y combatir la infección de heridas abiertas. 

Sus trabajos en cirugía vascular experimental se publicaron en las revistas más afamadas: Journal of the American Medical Association (18 artículos), Journal of Experimental Medicine (25 artículos), Science (7 artículos), Surgery, Gynecology and Obstetrics (5 artículos), Annals of Surgery (3 artículos), Transactions of the American Surgical Society (3 artículos), Bulletin of the Johns Hopkins Hospital y British Medical Journal. 

Carrel produjo un gran avance en la cirugía de los vasos sanguíneos, al demostrar que una porción de la arteria puede conservarse en cámara fría durante varios días o incluso semanas antes del trasplante y, aun así, seguir viva. 

Más todavía, aunque, como regla general, el tejido de un animal no va a crecer en el cuerpo de otro animal de una especie diferente, Carrel encontró que estas porciones de vasos sanguíneos de perros pueden ser trasplantadas de una cámara frigorífica con éxito a los cuerpos de gatos. 

Reconocimientos honoríficos

Carrel fue elegido miembro de la Sociedad Fisiológica Americana en 1909, recibió en 1912 el Premio Nobel y fue nombrado miembro de la Academia de las Artes y las Ciencias en 1914.

Fue nombrado miembro de sociedades científicas en Estados Unidos, España, Rusia, Suecia, Países Bajos, Bélgica, Francia, Ciudad del Vaticano, Alemania, Italia y Grecia, y fue elegido dos veces, en 1924 y en 1927 miembro honorario de la Academia de Ciencias de la URSS.

También recibió doctorados honoris causa de la Queen’s University de Belfast, la Universidad de Princeton, de la Universidad de Brown y la Universidad de Columbia.

Recibió la orden de la Legión de Honor de Francia y la Orden de Leopoldo de Bélgica. Fue Gran Comandante de la Orden de la Estrella Polar de Suecia, y recibió otras condecoraciones en España, Serbia, Gran Bretaña y de la Santa Sede.    

Reconocimientos póstumos

En 1972, la Oficina de Correos de Suecia distinguió a Carrel con un sello que formaba parte de su serie de sellos Nobel. 

En 1979, el cráter lunar Carrel recibió su nombre como homenaje a sus avances.

En febrero de 2002, con motivo del centenario del nacimiento de Charles Lindbergh, la Universidad Médica de Carolina del Sur, en Charleston, creó el Premio Lindbergh-Carrel.

Alexis Carrel y Lourdes

Quince años antes del nacimiento de Alexis Carrel, el 11 de febrero de 1858, y durante seis meses, una adolescente muy pobre llamada Bernadette Soubirous testimonió haber recibido las revelaciones de la Virgen María bajo la advocación de la Inmaculada Concepción, en la pequeña gruta de Masse-Vieille, hoy llamada Massabielle, en las afueras de Lourdes (Francia). 

La posterior muerte de Bernadette, el 16 de abril de 1879, y su canonización, el 8 de diciembre de 1933, junto con los signos extraordinarios que se sucedieron, hicieron de Lourdes uno de los destinos principales de peregrinación católica del mundo. Entre ellos se destacó la curación de Marie Bailly, que fue acreditada por el propio Alexis Carrel, luego de su activa participación junto a la paciente.