Originalmente, su nombre era Abram Saperstejn. 

Fue un virólogo polaco, nacido en Balystok el 26 de agosto de 1906, que, siendo de origen judío, tuvo que huir en 1921 debido al antisemitismo existente en Polonia y se convirtió en ciudadano naturalizado de los Estados Unidos, cambiando su nombre a Albert Sabin. 

Se graduó de la escuela secundaria en Paterson, Nueva Jersey, y luego estudió en la Universidad de Nueva York, en la Facultad de odontología. Mas tarde, interesado en la virología, cambió de especialización, obteniendo la licenciatura en ciencias en 1928 y el título de médico en 1931. 

Sabin, se especializó en medicina interna, patología y cirugía en el Hospital Bellevue, en la Ciudad de Nueva York, desde 1931 a 1933.

En 1934, realizó investigaciones en el Instituto Lister de Medicina Preventiva, en Inglaterra, y luego se unió al Instituto Rockefeller para la Investigación Médica (actual Universidad Rockefeller). Durante este tiempo, desarrolló un intenso interés en la investigación, especialmente en el área de las enfermedades infecciosas.  

En 1939, se trasladó al Hospital de Niños de Cincinnati, Ohio, y durante la Segunda Guerra Mundial fue teniente coronel en el Cuerpo Médico del Ejército de los Estados Unidos, ayudando en la producción de una vacuna para combatir la encefalitis japonesa.

Durante ese período, mantuvo su relación profesional con el Hospital de Niños de Cincinnati, alcanzando la Jefatura de Investigación Pediátrica en 1946. En ese momento también supervisó la beca de Robert M. Chanock, a quien llamó su "hijo científico estrella".

Sabin mantuvo una activa relación internacional, realizando un viaje de investigación a Cuba en 1967 para discutir con funcionarios cubanos la posibilidad de establecer una relación de colaboración entre los Estados Unidos y Cuba, a través de sus respectivas academias nacionales de ciencias, a pesar de que ambos países no mantenían relaciones diplomáticas formales.

Viajó a la Argentina, donde recibió el título de doctor honoris causa de la Universidad Nacional de La Plata, el 24 de julio de 1967.

Entre 1969 y 1972, vivió en Israel, desempeñándose como presidente del Instituto Weizmann de Ciencias en Rehovot.

A su regreso a los Estados Unidos, trabajó como profesor de investigación en la Facultad de Medicina de la Universidad de Carolina del Sur, entre 1974 a 1982, para mudarse luego al área de Washington D. C., donde fue académico residente en el Centro Internacional John E. Fogarty, en el campus de los Institutos Nacionales de Salud, en Bethesda, Maryland.

Indudablemente, su labor se distingue en forma internacional debido a las investigaciones que realizó ante la creciente amenaza de la poliomielitis, campo en el cual, Sabin y otros investigadores, especialmente Jonas Salk en Pittsburg, Hilary Koprowski y H.R. Cox, en la ciudad de Nueva York y Filadelfia, buscaron una vacuna para prevenir o mitigar la enfermedad. 

La investigación se complicó porque había múltiples cepas de la enfermedad. En 1951, el programa de tipificación de la Fundación Nacional para la Parálisis Infantil confirmó la existencia de tres serotipos principales de poliovirus, desde entonces conocidos como tipos 1, 2 y 3.

Salk desarrolló una vacuna antipoliomielítica inactivada (IPV), una vacuna "muerta" administrada por inyección, que fue lanzada para su uso en 1955, y resultó eficaz para prevenir la mayoría de las complicaciones de la poliomielitis, pero no previno la infección intestinal inicial. 

Al realizar autopsias de víctimas de poliomielitis, Sabin pudo demostrar que el poliovirus se multiplicaba y atacaba los intestinos antes de trasladarse al sistema nervioso central, sugiriendo que el virus de la poliomielitis podría cultivarse en otros tejidos además del tejido cerebral embrionario, lo que conduciría al desarrollo de métodos más fáciles y económicos para la elaboración de vacunas. 

John Enders, Thomas Huckle Weller y Frederick Robins, cultivaron con éxito poliovirus en cultivos de tejido no nervioso en 1949, un logro que les valió el premio Nobel de Fisiología y Medicina de 1954. 

Aprovechando esta circunstancia, Sabin desarrolló una vacuna de administración por boca, basada en cepas mutantes del virus de la poliomielitis que parecían estimular la producción de anticuerpos, pero no causar parálisis. 

Los receptores de dicha vacuna viva atenuada, de administración bucal o enteral, incluyeron al propio Sabin, a su familia y sus colegas, realizándose los primeros ensayos clínicos en el Reformatorio de Chillicothe, Ohio, a finales de 1954. 

De 1956 a 1960, trabajó con colegas rusos para perfeccionar la vacuna enteral y demostrar su extraordinaria eficacia y seguridad. La vacuna Sabin funcionó en los intestinos para impedir que el poliovirus entrara en el torrente sanguíneo. 

Entre 1955 y 1961, la vacuna enteral se probó en al menos 100 millones de personas en la Unión Soviética, partes de Europa del Este, Singapur, México y los Países Bajos. 

La primera producción industrial y uso masivo de la vacuna enteral contra el poliovirus a partir de cepas Sabin fue organizada por el científico soviético Mijaíl Chumakov. Esto proporcionó el impulso decisivo para permitir ensayos clínicos a gran escala de la OPV en los Estados Unidos en abril de 1960, en 180.000 escolares de Cincinnati.   

Mediante la técnica de inmunización masiva, Sabin fue pionero, junto con sus colaboradores, en la erradicación efectiva de la poliomielitis en Cincinnati, pese a la considerable oposición de la Fundación March of Dimes, que apoyaba el uso de la relativamente efectiva vacuna muerta de Salk. 

Sabin logró que el Servicio de Salud Pública autorizara sus tres cepas de vacuna. Mientras que el PHS demoraba su decisión, la URSS envió millones de dosis de la vacuna enteral a lugares con epidemias de poliomielitis, como Japón. 

La primera vacuna enteral contra el poliovirus de Sabin, para su uso contra los poliovirus tipo 1, fue autorizada en los Estados Unidos en 1961. Sus vacunas para los poliovirus tipo 2 y 3 fueron autorizadas en 1962.

Al principio, las vacunas monovalentes contra el poliovirus se administraban juntas, colocándose en un cubo de azúcar. En 1964, se aprobó una sola vacuna enteral trivalente, que contenía los tres serotipos virales. 

La vacuna ideada para la administración enteral de Sabin fue más fácil de administrar que la vacuna anterior desarrollada por Salk en 1954, y sus efectos duraron más tiempo, convirtiéndose   en el método predominante de vacunación contra la poliomielitis en los Estados Unidos durante las siguientes tres décadas. Rompió la cadena de transmisión del virus y permitió la posibilidad de que la poliomielitis pudiera ser erradicada. 

Sabin también desarrolló vacunas contra otras enfermedades virales, como la encefalitis y el dengue. Además, investigó posibles vínculos entre virus y algunas formas de cáncer. 

En 1983, Sabin desarrolló una calcificación de la columna vertebral, en la región cervical, lo que le causó dolores intensos, y reveló en una entrevista televisiva que la experiencia lo había hecho decidir pasar el resto de su vida trabajando para aliviar el dolor. 

Esta afección fue tratada con éxito mediante cirugía realizada en el Hospital Johns Hopkins en 1992 cuando Sabin tenía 86 años. Un año después, murió en Washington D.C., el 3 de marzo de 1993, debido a insuficiencia cardíaca. 

NOTA. Debe entenderse que el término enteral se refiere al tipo de administración de la vacuna, porque si bien en inglés es correcto el término “oral administration”, éste debe ser traducido al castellano, como “administración enteral” o “administración por vía enteral”, para diferenciarla de la vía parenteral, que es toda aquella en la cual el fármaco, ya sea con o sin efracción de epitelios, no pasa por la vía gastrointestinal.